El Grande Oriente Ibérico es una obediencia masónica que cubre tanto el Estado español como Portugal y Francia, cuya característica principal es que trabaja mayoritariamente en el Rito Francés, llamado también «Moderno»

EDITORIAL

El “conócete a ti mismo”, este “Gnoti Seauton” grabado en el frontispicio del templo de Delfos, queda al centro del trabajo masónico: pulir su piedra, es buscar un grado creciente de libre juicio y lucidez.

Es un trabajo íntimo y personal que se aproxima a la experiencia estética de un pintor o escultor cuya personalidad evoluciona a medida que inventa formas, ideas, estéticas nuevas. Pero pulir su piedra ignorando el sentido de este trabajo es el colmo de la alienación: frente a la dificultad creciente de imaginar el futuro y penetrar el espesor del presente, tambaleado entre un devenir incomprendido y un presente cuyo rumbo se nos escapa, nuestra memoria se hace pasión frágil y obsesiva.

Es la paradoja de una libertad sin poder, sinónimo de desposesión íntima, de identidad cuestionada, de una conquista en la cual se arriesga hundirse. De aquí la importancia, antes de emprender este enfrentamiento de sí a sí, de saber interpretar los símbolos y metáforas, mojones en este camino racional ofrecido por la FM para separar saber y creer.